Ganar la reelección
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está convencido de que si cumple con su deber volverá a ganar las elecciones
Los sobrenombres son calificativos que siempre deben ir acompañados del nombre propio. Se escriben con mayúscula inicial y van precedidos del artículo en minúsculas: Alfonso X el Sabio, Isabel la Católica, Jack el Destripador.
Los tres ejemplos citados se corresponden con sendos personajes cuyos nombres han pasado a la historia ligados a un sobrenombre que les venía como anillo al dedo. Tanto es así que resulta difícil hablar de ellos sin mencionar los calificativos que los acompañan. Parece como si se hubieran ganado el derecho a ser recordados como indican esos sobrenombres.
En la actualidad, en España tenemos otro personaje que está haciendo méritos indiscutibles para ser merecedor de que su nombre pase a la historia atado indisolublemente a un sobrenombre. Un sobrenombre que retrata perfectamente al individuo. Hablamos, obviamente, de Rajoy el Mentiroso. Cierto es que podría recibir otros calificativos que también definirían bien a nuestro presidente del Gobierno, como el Hijoputa o el Cabronazo, pero se entiende que sería una adjetivación que difícilmente encontraría un hueco en los libros de texto de los escolares del futuro. Así que quedémonos mejor con el Mentiroso
Son tantas las mentiras que Rajoy, su Gobierno y todo el PP nos han contado (y nos cuentan, y nos seguirán contando) que han creado unaneolengua ad hoc para intentar que sus embustes pasen desapercibidos. Como recoge el párrafo final del artículo de El Paísantes enlazado, el Gobierno no hace recortes sino ”ajustes”; la reforma laboral es una ”flexibilización para evitar el despido”; la subida del IVA es una “subida de impuestos indirectos en términos hacendísticos”; y la del IRPF es un ”recargo complementario temporal de solidaridad” (una solidaridad, eso sí, entendida únicamente de abajo hacia arriba; lo contrario ni está ni se le espera). Me encantan especialmente dos circunloquios absolutamente surrealistas: para el Gobierno de Rajoy la amnistía fiscal es una “regularización de activos ocultos”; y —la mejor de todas— el “banco malo” no sirve para regalar dinero público a la banca, sino para “facilitar la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras”. Y esos son solo algunos de los muchos ejemplos de eufemismos que componen esa perversa neolengua pepera.
No vi esa farsa de entrevista que le hicieron anteayer en TVE a nuestro presidente (soy fiel a mi retiro espiritual), pero estoy al tantode que Rajoy el Mentiroso aseguró que no piensa tocar las pensiones. Evidentemente, con los antecedentes conocidos, ya sabemos a qué atenernos. Es para echarse a temblar.
Rajoy lleva solamente ocho meses hundiendo a España, pero lleva mucho más tiempo contando mentiras. Es cierto que hasta hace poco hemos tenido como presidente a otro mentiroso, pero no se merece tanto el sobrenombre como Rajoy. Si acaso, una aposiciónúnicamente: Zapatero, un mentiroso o, incluso, Zapatero, el mentiroso. Pero, ya digo, serían simplemente dos apostillas explicativas, gráfica y fonéticamente separadas, sin suficiente carácter como para aparecer ligadas para siempre a su nombre.Zapatero fue un presidente nefasto, sí. Y nos mintió, sí, pero ni tanto ni tan reiteradamente como Rajoy. Para aquel, yo preferiría quizás Zapatero el Pusilánime o Zapatero el Inútil, que creo que retratan bastante mejor al personaje.
![Rajoy Rajoy+mentiroso [OPINION] Rajoy el pinocho español](http://4.bp.blogspot.com/-BEmQ7YOtLMg/UFDlSsLrJcI/AAAAAAAABE0/jnjmxSl0PKk/s1600/Rajoy+mentiroso.jpg)
Ahora se sabe que mucha gente que votó al PP en las últimas elecciones generales se arrepiente de haber introducido la papeleta blanca de la gaviota en las urnas (la naranja poco importa). En su defensa, argumentan que en el momento de votar no podían imaginarse que Rajoy fuera a hacer justo todo lo contrario de lo que prometía cuando estaba en la oposición y, sobre todo, en campaña electoral. Ellos dicen que jamás pensaron en que su actual presidente les estaba mintiendo tan descaradamente.
Cuando oigo sus lamentos, siento cierta lástima por esos peperos arrepentidos. No tanto por lo que les está pasando, sino por su infantil ingenuidad y por la desinformación general en la que vivían (y siguen viviendo) felizmente instalados. No hacía falta ser demasiado listo —ni tampoco ser adivino— para saber cuáles eran los siniestros y dañinos planes ocultos que Rajoy y su partido tenían preparados para ejecutarlos en cuanto llegaran al poder. Hasta ellos mismos se encargaban de darnos pistas unos pocos días antes de las elecciones.
En cualquier caso, ello no le resta culpa a Rajoy. El muy hijo de puta nos mintió, nos mintió a todos. Unos no sabían (o no querían saber) que mentía; otros lo sabíamos perfectamente y no nos dejamos engañar. Pero, ya digo, en cualquier caso nos mintió a todos por igual. Y sigue mintiéndonos cada día (como anteayer con lo de las pensiones y el rescate) y seguirá haciéndolo en el futuro. Y al que no le guste, ¡que se joda!
A finales de octubre se celebran elecciones autonómicas en el País Vasco y en Galicia. Espero que vascos y gallegos no sean tan ingenuoscomo lo fueron los votantes de Rajoy el pasado 20 de noviembre. Aunque, la verdad, en un país como este, no albergo mucha confianza en la inteligencia y, sobre todo, en el sentido común de la mayoría de los españoles, vascos y gallegos incluidos.
Tags: españa, Mariano rajoy, opinion, pinocho, RAE
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Comentarios (1)
esto no se puede aguantar
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como mienten
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